ANSIEDAD

 

¿Padezco ansiedad?

 

¿Alguna vez te has preguntado si tienes  ansiedad?  

 

La respuesta es clara… ¡Claro que tienes ansiedad!  al igual que todo ser humano, ya que este concepto constituye un mecanismo adaptativo y natural que nos permite ponernos en alerta y responder ante una situación de peligro. Imaginaros qué hubiera sido de la humanidad si los hombres primitivos no hubieran tenido esta respuesta para reaccionar ante la presencia de animales salvajes. Por tanto, el debate no es si tengo o no ansiedad, sino con qué intensidad se presenta.  Así, cierto grado es incluso deseable para el manejo de nuestro día a día.

 

Debemos diferenciar entre la ansiedad normal; que es aquella de intensidad leve o moderada, de duración limitada y que se da ante un estímulo percibido por la mayoría de las personas como de peligro- y ansiedad patológica, donde la intensidad emocional es alta y con una duración y reacción desproporcionada ante una situación o estímulo evaluado como no peligroso para la mayoría de la sociedad. Además, este último tipo, interfiere profundamente en la vida cotidiana de las personas, generando sentimientos de incapacidad, alterando la autoestima o incluso desencadenando problemas depresivos.

 

Síntomas

 

Cuando se presentan niveles altos de ansiedad, se experimentan síntomas muy variados, los cuales podemos diferenciar en:

 

- Síntomas fisiológicos;  como respiración acelerada, mareo, sudores, dolor de estómago, diarrea o temblores.

 

- Síntomas cognitivos; donde entra el miedo a perder el control, miedo al dolor, miedo a la evaluación negativa de los demás, escasa concentración, hipervigilancia o dificultad de razonamiento.

 

- Síntomas conductuales; la más característica es la evitación de las situaciones de amenaza, además se incluyen la huida, inquietud, agitación, dificultad para hablar o incluso el quedarse paralizado.

 

- Síntomas afectivos; mostrarse nervioso, tenso, asustado, frustrado, inseguro o impotente.

 

Si podemos identificarnos con este cuadro, nuestra ansiedad puede afectar a nuestra vida cotidiana y convertirse en un problema.

 

Imaginaros una persona que presenta fobia o miedo a las aglomeraciones. En este caso, la ansiedad que le produce el acudir o pensar en acudir a un centro comercial un sábado, un concierto, una fiesta, un congreso, etc…puede llegar a alterar potencialmente su vida tanto a nivel personal como social y/o laboral.

 

¿Pero qué ocurre para comportarnos de tal forma?

 

Se nos presenta un estímulo o situación, que interpreto como amenazante (aunque a nivel consciente sepa que no lo es), dirigimos toda nuestra atención a esa amenaza y es ahí cuando se nos desencadena el miedo.

 

Esto hace que se active nuestro sistema nervioso simpático, es cual, es el encargado de incrementar los síntomas propios de la ansiedad, a su vez, se ponen en marcha nuestros esquemas cognitivos, afectivos y motivacionales disfuncionales, presentando dificultades en el procesamiento reflexivo y aumentando la sensación de peligro y poca seguridad de supervivencia.

 

A nivel consciente, realizamos una evaluación errónea de los recursos de afrontamiento que tenemos para resolver nuestro problema y de nuestra capacidad para llevar a cabo un plan estratégico de afrontamiento.  

 

Este proceso genera una hipervigilancia y una alta preocupación que se genera al percibir que somos incapaces de enfrentarnos al estímulo de forma eficaz. Así, nos centraremos más en la preocupación en si misma que en el origen de ella. Esto hará que toda la intención de la persona del ejemplo sea salir de esa situación sea como sea y evitarlo en situaciones futuras. 

Tanto las conductas de evitación como la preocupación generada,  hace que nuestra ansiedad disminuya en el momento, lo que genera, que se refuerce las conductas de miedo/ evitación y las rumiaciones en el pensamiento, es decir, ayuda a que se mantenga todo el proceso descrito con anterioridad.

 

Esto será una de las claves para aprender a manejar la ansiedad.

 

¿Se puede manejar la ansiedad?

No existe una manera única y preestablecida para manejar la ansiedad. Como hemos visto, hay multitud de síntomas que no tenemos porqué presentar todos, cada uno tenemos nuestros esquemas cognitivos y conductas propias.

 

Se ha demostrado, que la intervención psicológica es la más eficaz a largo plazo para el manejo de la ansiedad. Las técnicas cognitivas-conductuales, se centran en los procesos alterados que entran en juego en el control de esta emoción a nivel fisiológico, cognitivo, conductual y afectivo, y permite reaprender una forma adaptativa de afrontamiento, clave en la superación de la ansiedad.

 

Si tiene dudas y desea más información, puede contactar con nosotros para acudir a una cita informativa y gratuita de 15 minutos de duración con nuestra Psicóloga.

 

Centro Clínico e Investigador CARMASALUD

C/ Julián Camarillo 59. 28037. Madrid

Télf. 911730837 - 600243322

info@carmasalud.com

 

 

 

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